Diez Años…

Hace dos días me reencontré con un grupo de aproximadamente cincuenta personas que no veía en muchos tiempo, con unas excepciones. El lugar de reunión sería un restaurante de franquicia de comida americana, en uno de los lugares preferidos por muchos para comer en la noche de un día de fin de semana. El grupo de personas a que me refiero son mis ex-compañeros de colegio, que a muchos de ellos dejé de ver en persona desde que nos graduamos del colegio, o por azares de la vida me encontré por allí. Es increíble ver como ves el cambio que da la vida, en un grupo como ese y al mismo tiempo lo contrario.

Los años de tercer ciclo y bachillerato, más que todo estos últimos, son los que terminan de dejar una huella profunda en nuestra vida y llegan a determinar que será de nosotros en los años posteriores. Años que no volverán y recordarlos solo producen nostalgia, debido a que evocan recuerdos de momentos únicos que nunca más se volverán a vivir jamás. Esas experiencias se quedaron en nuestra mente y nuestro corazón. Por algo se dice que recordar es volver a vivir, ya que es una viaje que nuestra mente hace a través del tiempo transportándose a situaciones del pasado a lugares de mucho recuerdo.

A pesar de la filosofía del colegio en que estudié, en lo referente a la enseñanza, que fue odiada en extremo por muchos; mis compañeros de clases no han olvidado la palabra compañerismo como la palabra amistad. Se divirtieron mucho recordando de sus peripecias de estudiante de todo tipo que hicieron, como hablaron sobre lo que ha sido de sus vidas y de lo que hacen ahora. La vida cambia drásticamente en diez años y eso nos quedó demostrado esa noche de sábado, a pesar que observamos que hay cosas que se siguen conservando aunque pase mucho tiempo. Una década pasa de todo y eso nadie lo niega.

Un aproximado de cuatro horas fueron suficientes para poder convivir juntos, tomarnos fotos y vídeo para otros que están fuera de nuestro amado El Salvador. Aún hace falta ese vídeo al que me dirigí a esa audiencia, y lo que fue de la reunión, dando unas palabras a esas personas que también recordamos cariñosamente. El organizador de todo eso tenía que hacerlo, era necesario compartir para que quedase de registro de lo que pasó esa noche de sábado en un mes de noviembre, que recordamos como aquel en que nos graduamos diez años atrás en el tiempo. Todos estamos con ansias de verlo como quedaría editado.

A cada uno de ellos, como los que no pudieron o no quisieron acompañarnos les deseo lo mejor en esta vida, pues apenas comienza nuestro trayecto en nuestra adultez para hacer lo que tal vez alguna vez deseamos hacer, si es que eso es así. No siempre las personas terminamos de hacer lo que nos gusta, pero lo único que queda es hacerle frente a la vida. Si unos vídeos pudieron conmoverles para asistir a esa reunión, espero que el amor verdadero los conmueva en la vida para ser mejores personas, que ese amor solo puede emanar de un Ser Infinito: Dios Todopoderoso, Creador de todo lo que hay.

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